La inteligencia artificial ya no es una sola tecnología, sino un ecosistema de especies digitales que evolucionan, se especializan y se solapan entre sí a una velocidad sin precedentes. Comprender su taxonomía: origen, forma de interacción, nivel de autonomía, hábitat y uso, es hoy una habilidad crítica para interpretar su impacto real en la sociedad, la economía y el futuro del trabajo. Así como Darwin explicó la diversidad de la vida observando patrones de adaptación, hoy